El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu ("vitae spiritualis ianua") y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión (cf Concilio de Florencia: DS 1314; CIC, can 204,1; 849; CCEO 675,1).
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma "... el padrino y la madrina... deben ser firmes creyentes, capaces y dispuestos a ayudar a los recién bautizados —niño o adulto— en el camino de la vida cristiana" (#1255).
Utilice los siguientes criterios al elegir a un padrino:
Sólo se requiere un padrino, pero se puede nombrar a dos: una madrina y un padrino; varón y mujer.
Si son pareja, deben de estar casados por la Iglesia Católica. Si es soltero, debe contar con el Sacramento de la Confirmación. (Para ambos casos, traer los certificados correspondientes).
Ley del Canon.
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